domingo, 30 de marzo de 2008

Magia

Hay bajo el cielo rarezas que pretenden hacer un tirabuzón con las líneas de la frente. Debajo de las sombras hay escondidas llaves para abrir aquello que el viento nos susurra. Y no es lo que hay cuando nuestros efluvios cesan. Tampoco es lo que brota cuando la tarde muere. Es más bien lo que hace que un verso no se caiga, ni siquiera cuando tú ya no lo miras. Hay, mientras vivimos un círculo al que algunos saltan y otro que rueda en un balanceo, siendo una danza que delira volcando a otros. También hay un río que sigue un curso celeste en el que nadie se baña más de una vez. Yo no quiero vivir en la obligada espera que antecede al salto. Yo quiero tener claro que quiero saltar, saber que lo que dejo atrás no puede ser mejor de lo que me espera. Saberme tan poca cosa que pueda volar mezclado en las palabras que traiga el viento. A veces pienso que otro que quizá soy yo, ya cuenta las horas. Sé que no debo gritar más alto, sería mejor seguir correteando de estrella a estrella, es mejor ir dando brillo a los ojos con los rayos de luz que desprenden tus miradas. Porque aquí y ahora lo más importante es buscar el sitio desde el que saltar, porque creo que voy a necesitar toda una vida de ventaja, porque sé que sin ti y sin tu magia no voy a poder.

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