miércoles, 16 de enero de 2008
Mi barca
Es curioso. Yo quiero vivir sin tiempo, es decir sin reloj. Yo quiero tener tiempo para gastarlo como si fuese arena. Esperar paciente en la orilla de esta playa a que la marea traiga consigo algo que sirva para ir dando forma a esta barca apenas empezada. Es curioso pretender hacer una barca con lo que nos trae o nos devuelve el mar (si es que alguna vez fuimos dueños de algo). Hay mañanas en que uno se repite y se despierta y acude veloz a recoger los restos de la última marea, sin que importe demasiado que hubiese sido alta o baja; algunas veces se puede ir como dando un paseo pero mintiendo, sabiendo que un paseo no es eso, que vamos porque queremos pero también aunque no queramos. Todo lo que llega es fortuito, quizá algo encaje en este amago de barca, quizá no y aun así sea un equipaje fantástico. Quizá vangan días que parezcan estériles y pensemos que lo poco que llegue no sirva para nada. No se sabe, vamos nadie sabe qué día, bajo qué soles o lunas, gracias a qué mareas puede llegar el tronco o el mástil que falte. Hay tardes que recorro los rincones de las playas, busco atento o despistado tratándo de encontrar lo que el azar depare. Pero es curioso, acabo de mirar el mar y me ha parecido escuchar cierta música, después he mirado estos trozos de esperanzas devueltas gracias a ciertas mareas, me ha parecido que estaban quizá junto a cierto fuego y por un momento, mirando a las estrellas he pensado que quizá ahora se hayan detenido todos mis relojes, que quizá mañana pasee tranquilo por la playa mirando al horizonte y que quizá ahora mismo ya haya zarpado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario