lunes, 28 de enero de 2008

El amor en los tiempos del cambio climático.

Estos tiempos ya no son lo que eran. A qué mentir, será que nosotros, qué cosas, no somos los que éramos. Nosotros que apenas éramos media luna que nos dejaba ateridos por el frío. Allí, en los ecos de los susurros dejándonos las manos en busca de más piel, éramos más jóvenes y teníamos menos miedo, pero no somos viejos o nunca lo seremos y aun hay sitio para buscar en medias mitades de lunas, de bancos de parques, de camas de hoteles y asientos de autobuses; la otra media mitad. Ese calor adjunto que nos completará y nos hará una mitad si llega a estar a nuestro lado y que llegará a hacernos indivisibles mientras dure lo que nos amemos. Cómo no amarnos, o cómo no amarte, si estoy cansado de saber que no soy ni la mitad de lo que puedo llegar a ser cuando me beses. Será que tengo miedo a la oscuridad y que aun así me gusta ir a mirar la luna, será que tengo miedo al frío y que por eso voy en busca de tu fuego. Será que no quiero ser más mitades rotas por la mitad y que estoy cansado de ser este cuarto. Será que ni siquiera soy más que eso, que ni siquiera somos un cuarto, será eso, que ni siquiera soy éste cuarto a solas.

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