lunes, 28 de enero de 2008
El amor en los tiempos del cambio climático.
Estos tiempos ya no son lo que eran. A qué mentir, será que nosotros, qué cosas, no somos los que éramos. Nosotros que apenas éramos media luna que nos dejaba ateridos por el frío. Allí, en los ecos de los susurros dejándonos las manos en busca de más piel, éramos más jóvenes y teníamos menos miedo, pero no somos viejos o nunca lo seremos y aun hay sitio para buscar en medias mitades de lunas, de bancos de parques, de camas de hoteles y asientos de autobuses; la otra media mitad. Ese calor adjunto que nos completará y nos hará una mitad si llega a estar a nuestro lado y que llegará a hacernos indivisibles mientras dure lo que nos amemos. Cómo no amarnos, o cómo no amarte, si estoy cansado de saber que no soy ni la mitad de lo que puedo llegar a ser cuando me beses. Será que tengo miedo a la oscuridad y que aun así me gusta ir a mirar la luna, será que tengo miedo al frío y que por eso voy en busca de tu fuego. Será que no quiero ser más mitades rotas por la mitad y que estoy cansado de ser este cuarto. Será que ni siquiera soy más que eso, que ni siquiera somos un cuarto, será eso, que ni siquiera soy éste cuarto a solas.
viernes, 18 de enero de 2008
Señorita raíz cuadrada
Señorita raíz cuadrada usted y yo seguimos siendo dos extraños, a pesar del tiempo, a pesar de las heridas...Usted sige sirviendo de sustento a árboles y flores con su polígono rectángulo, yo en cambio sigo sembrando de pájaros sus ramas. Supongo que todavía ignoramos de donde llegó el hueco para acomodar las discordias ajenas y quizá porder soportar así las propias, pero a decir verdad, a mí no me importa en absoluto. Usted seguirá segura ¿quién sabe bajo qué luz?. Yo -ya es hora de confesarlo-, seguiré lamentando con minucioso desprecio lo que hoy se conoce como "inhibidores latentes" encargados de hacer posible la concentración. Dicen (Eduardo Punset) que en los cerebros de los crativos este tipo de hormona no se libera con la misma facilidad que en los cerebros de los cientificos. Los creativos no poseen (naturalmente) esa facilidad de concentración que permite aislarse del entorno y ponerse a resolver raíces cuadradas o deducciones, por ejemplo. También dicen que los creativos viven como en un vendaval de ideas sustentado por su imaginación. Por lo tanto, no miento si digo que usted y yo seguimos siendo dos extraños, pero tampoco lo hago si le digo que no pretendo resolverla. Más bien me gustaría decirle que he llegado hasta aquí para proponerle un trato muy serio: haga usted el favor de seguir siendo raíz cuadrada, siga allí donde no llega ningún vendaval; conserve su encanto, esto es, su misterio. Lo digo porque parece que ha cesado la tormenta y lo mismo hasta ha llovido cerca y en estos casos nadie sabe que pasa, pero por si acaso ha caído alguna verdad, por favor tome al menos la molestia de dirigir sus raíces hacia otro lado. Esto puede ser una advertencia: si lo hace hacia arriba o hacia la verdad, estaremos perdidos...pero ¿quién quiere salvarse?
A Juan Diego por la amistad, la idea y los retos.
miércoles, 16 de enero de 2008
Mi barca
Es curioso. Yo quiero vivir sin tiempo, es decir sin reloj. Yo quiero tener tiempo para gastarlo como si fuese arena. Esperar paciente en la orilla de esta playa a que la marea traiga consigo algo que sirva para ir dando forma a esta barca apenas empezada. Es curioso pretender hacer una barca con lo que nos trae o nos devuelve el mar (si es que alguna vez fuimos dueños de algo). Hay mañanas en que uno se repite y se despierta y acude veloz a recoger los restos de la última marea, sin que importe demasiado que hubiese sido alta o baja; algunas veces se puede ir como dando un paseo pero mintiendo, sabiendo que un paseo no es eso, que vamos porque queremos pero también aunque no queramos. Todo lo que llega es fortuito, quizá algo encaje en este amago de barca, quizá no y aun así sea un equipaje fantástico. Quizá vangan días que parezcan estériles y pensemos que lo poco que llegue no sirva para nada. No se sabe, vamos nadie sabe qué día, bajo qué soles o lunas, gracias a qué mareas puede llegar el tronco o el mástil que falte. Hay tardes que recorro los rincones de las playas, busco atento o despistado tratándo de encontrar lo que el azar depare. Pero es curioso, acabo de mirar el mar y me ha parecido escuchar cierta música, después he mirado estos trozos de esperanzas devueltas gracias a ciertas mareas, me ha parecido que estaban quizá junto a cierto fuego y por un momento, mirando a las estrellas he pensado que quizá ahora se hayan detenido todos mis relojes, que quizá mañana pasee tranquilo por la playa mirando al horizonte y que quizá ahora mismo ya haya zarpado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)