Distinguido caballero y señor (para otros) esta noche tampoco ha llegado a la cita acordada. Querría manifestarle que no me importan en exceso sus desavenencias conmigo, pero sea usted formal, formal como corresponde a alguien tan altivo y arrogante, a alguien tan acorde a sus amistades. Ah! ya sé que fué...usted se olvidó de mí. Oh! me siento desolado, olvidado por el olvido, ¡no puede haber nada más conmovedor! ¡Pero qué diablos! seamos sinceros. Admita que usted siempre me evitó, y que yo enduve bastante tiempo por las líneas fronterizas que separan los recuerdos, de su deplorable amnesia, esperando encontrar ese fructífero momento en que usted me llevaba a esa lejana región donde uno se hace nadie y se inventa como quiere, tal y como he visto que ha hecho con tantos. Sepa usted, que es de los seres mas viles y despreciables que existen o se piensan, y que me ha robado ya demasiadas cosas y personas que me han importado a lo largo de mi vida ¿por qué los invitabas a inventarse? ¿por qué no los enseñaste a descubrirse?. Pero aún tengo otra duda: ¿por qúe me excluíste? ¿que viste en mí que no me hizo apto para vuestra soberbia condescendencia?
----
No creo...en realidad me es difícil pensar lo que me dice, no creo que esa sea la razón, por más que lo pienso no puedo comprender que yo sea más orgulloso y más grande y más entero que usted llevando mis recuerdos dentro.
miércoles, 13 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario